Lecciones financieras que aprendimos de mamá

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vinieron tus primeras lecciones sobre el dinero? Aunque solemos buscar educación financiera en otras fuentes, las lecciones más significativas a menudo provienen de nuestras madres.
Desde pequeños, vimos una alcancía, la vieja cartera o el monedero de mamá y las reuniones familiares en las que mencionaban la palabra "presupuesto". Esos momentos, aunque cotidianos, encierran sabiduría financiera que moldea nuestra actitud hacia el dinero.
Hemos recopilado estas lecciones de nuestras madres que, aunque sencillas, resuenan mucho en los que crecimos con ellas:
1. Aprender con el ejemplo
Nuestras madres nos enseñaron desde pequeños la importancia de diferenciar entre necesidades y deseos. Al ir al mercado comparaban precios, priorizando lo esencial antes de comprar algún capricho. Esto posiblemente nos ayudó a saber qué cosas eran realmente necesarias y cuáles podía dejar pasar, una habilidad que podríamos seguir aplicando en nuestras finanzas como adultos. Además, ver a mis padres ahorrar juntos y juntar sus recursos me enseñó el valor de trabajar en equipo para alcanzar metas financieras, como tener un fondo de ahorro familiar o guardar para un viaje.
2. El hábito de ahorrar
Muchas madres nos dieron una alcancía y nos animaron a guardar cualquier moneda que nos sobrara. Con el tiempo, esas monedas se convirtieron en una buena cantidad, y al contar el dinero con ellas, fuimos entendiendo que el ahorro constante genera resultados. Estos son buenos hábitos que algunos conservamos hasta hoy y buscamos enseñarlos a nuestros hijos.
3. Fijarse metas
Cuando queríamos y añorábamos algo (una bicicleta, por ejemplo), algunas de nuestras mamás aprovechaban para enseñarnos sobre metas financieras. Juntos decidimos que, de lo que recibía o por acciones de ayuda en casa o tareas asignadas, una parte iría a un fondo para la bicicleta. Este ejercicio nos enseñó que ahorrar por un objetivo trae satisfacción y nos preparó para planificar gastos futuros.
4. Entender el crédito
Al llegar a la adolescencia, algunas mamás introdujeron el concepto del crédito, algo que a muchos nos pudo parecer complicado. Usando ejemplos cotidianos como el préstamo de libros en la biblioteca o de las películas del video club, nos enseñaron a devolver a tiempo lo prestado para evitar multas. Así, empezamos a entender cómo funciona el crédito.
Tomemos un momento para apreciar toda esa sabiduría que nos dejaron nuestras madres. Gracias a ellas, somos financieramente más fuertes.